Amada mujer, María
Recientemente mientras conducía, detuve el radio en una emisora católica que se escucha en la zona metro de Santo Domingo, providencialmente estaban colocando una canción que se titula “Amada mujer, María” interpretada por el grupo suramericano “Estación cero”. me llamo la atención el titulo y decidí quedarme escuchando. Tras alrededor de 3 minutos, muchos pensamientos llegaron a mi mente y quisiera dedicar este articulo al análisis de lo que esta canción trata.
A continuación las letras de la misma:
Amada mujer mí dulce regalo
Le debo la vida a quien me puso en tus brazos
Amada mujer bendición del cielo
Me miro en tus ojos y me siento tan pequeño.
Quien pudo ser tan grande para dar tanto amor
Para que entre su vientre se plantara una flor
Para que con su llanto se pidiera perdón.
Se llama María, María, María, María……
Se llama María, María la del cielo eres tú.
Amada mujer llena eres de gracia
Tú vida un motivo y de la mía la fragancia
Amada mujer bendición del cielo
Me miro en tus ojos y me siento tan pequeño.
Quien pudo ser tan grande para dar tanto amor
Para que entre su vientre se plantara una flor
Para que con su llanto se pidiera perdón.
Se llama María, María, María, María…..
Se llama María, María la del cielo eres tú.
Quien pudo ser tan grande para dar tanto amor
Para que entre su vientre se plantara una flor
Para que con su llanto se pidiera perdón.
Si hay tormenta en mi vida, Tú eres calma
y como estrella en mi vida quiero que tú estés
como la niebla que se duerme en mi ventana
eso eres tu para mi y que más puedo decir.
Tras escuchar y pensar en esta canción, quisiera considerar brevemente solo tres ideas que entiendo esta transmite o infiere y contrastarlas con la verdad que Dios nos ha revelado en su palabra. Cabe destacar de ante mano, que este articulo no es una acusación a las personas que componen el grupo “Estación Cero”, sino mas bien un análisis critico a la teología distorsionada que estas letras transmiten.
Indudablemente, el lugar que ocupa María en la teología católica Romana es preeminente. A esta se le llama corredentora con Cristo, reina del cielo, madre de Dios, etc. Todos estos títulos procedentes de fuentes extra bíblicas conformes a los rudimentos paganos de este mundo y no conformes a Cristo.
I. Esta canción derriba la postura de algunos, católicos romanos profesantes, que excusan las practicas idolatritas de esta denominación, arguyendo que a María se le tiene un simple respeto y nada mas.
Creo y entiendo que las palabras expresadas en esta canción conciernen a todo profesante católico romano, aun cuando algunos de ellos excusen de algún modo las muestras de devoción y adoración mariana.
Tristemente esta canción es sin duda el sentir de muchos y la evidencia contundente contra otros que dicen ver en la iglesia católica una evolución hacia un nuevo pensamiento donde las practicas de idolatría abierta han cesado.
Indudablemente María queda como personaje central detrás de esta canción, como un ser ante el cual debiéramos estar postrados ante su grandeza que nos deja en total pequeñez. Un ser delante del cual es un privilegio poder ser puesto en sus brazos.
Sin embargo, para el creyente que ha visto su condición delante de un Dios santo y perfecto, que ha visto como Dios hecho hombre ha ocupado su lugar en la cruz del calvario no hay lugar para dar honra y gloria a nadie mas que a aquel que le ha salvado. Esta canción mas que simple devoción es adoración a alguien fuera de Dios. Adoración, pues exalta la persona de María a niveles indebidos.
Podemos decir que es licito cantar a una persona aparte de Dios, como a un ser querido o amado, pero debemos ser cuidadosos que lo que expresemos acerca de esa persona no le destaque a un lugar de preeminencia donde solo Dios se encuentra. Dios es muy claro y explicito en su palabra en cuanto a los términos que el establece para la adoración, y la exclusividad de El como único receptor de toda adoración es resaltada.
Como parte fundamental de lo que son los 10 mandamientos, Dios nos deja bien en claro el mandato de la exclusiva adoración a El.
No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. Éxodo 20:3-6
Aun cuando el mandato prohíbe formas de adoración que incluyen imágenes, entendemos que el mismo no se limita a una imagen, sino a cualquier objeto o persona que reemplace a Dios, lo cual es la esencia misma de la idolatría. Dios prohíbe la idolatría en cualquier forma. Mas si no quedase lo suficientemente claro, Isaías 42:8 resalta esta verdad contundentemente:
Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. Isaías 42:8
Por otro lado, quisiera resaltar que según esta canción la gratitud, en cierto modo, viene debido a que alguien te ponga en los brazos de María no de cristo. Sin embargo, la gloria del creyente es Cristo, no María. ¿quién es tu gloria? Es mi oración que puedas decir junto al apóstol Pablo:
Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Gálatas 6:14
II. María es presentada como un ser divino, con atributos divinos.
Siempre he querido preguntar a aquellos que apelan a la persona de María, si han pensado alguna vez en la imposibilidad de que exista un ser fuera de Dios mismo, que sea capaz de saber y conocer todas las cosas en un solo acto sencillo y eterno. Solo Dios es omnisciente, sin embargo, los deseos y reclamos de esta canción hacen de María un ser divino que podría oír y saber las alabanzas y oraciones de millares a la vez, o al menos esto infiere. Mi amigo católico, seguramente no eres el único que se dirige a María con la certeza de que te escuchara, miles alrededor del mundo lo hacen junto a ti. Sin embargo, la capacidad de oírte a ti y a otros cientos de miles a la vez, es solo de Dios. De modo pues, que esta canción al igual que los muchas rezos y/u oraciones que se hacen alrededor del mundo, dirigidas a María, no son mas que el intento absurdo de dirigirse a alguien que no tiene la capacidad de escucharles.
Dios, en su palabra, amonesta duramente al pueblo de Israel por su idolatría para con objetos y seres concebidos por la mente humana. Y la manera en que Dios lo hace, es resaltando la incapacidad de los mismos para actuar.
Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos. Salmos 115:3-8
No hay otro ser fuera del único Dios vivo y verdadero que cuente con atributos tales como omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia y soberanía. Es una insensatez poner en alguien mas tales atributos.
III. Esta canción infiere que en María existe la paz.
En medio de la dificultad, ella es calma. Al igual que el punto anterior, la idea de hallar paz en María infiere que la misma tiene poder para actuar sobre nosotros, pero, ¿qué capacidad tiene ella para hacer tal cosa? ¿quién le confirió tal poder?
No tenemos ninguna base bíblica para pensar tal cosa. Lo que si vemos es que en Dios se encuentra la paz. Cristo Jesús, el Dios hecho carne, se ofreció por el pecador como propiciación por los pecados prometiendo con ello darnos la paz que el mundo no puede dar, y tal capacidad solo la tiene El. El controla todas las cosas con el brazo de su poder, es El la persona mas adecuada para poner toda nuestra confianza. Que distinta seria esta canción si con sus letras nos pudiéramos unir al salmista cuando clama:
En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho. Salmo 62:1-2
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Carlos Peña agosto 18, 2010 






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