Entonces, aquí estamos…
Stephen Hawking sin duda alguna es uno de los científicos más destacados de nuestros tiempos. Él es un físico y cosmólogo que ha realizado grandes aportes en dichas áreas de la ciencia. Recientemente se desató una controversia por la publicación de su libro The Grand Design, en el cual trata de explicar cómo el universo pudo haber surgido de la nada sin causa, concluyendo de esta manera que Dios no es necesario para justificar la existencia del universo y por ende este no es real.
En una entrevista en el periódico The Guardian, después de haber explicado su posición ante la creación del universo le preguntaron, So here we are. What should we do? (Entonces aquí estamos. ¿Qué debemos hacer?) La respuesta de Hawking fue,We should seek the greatest value of our action (Debemos buscar el mayor valor de nuestro accionar). En esta respuesta, Hawkings aun con todo su genio no quiere reconocer la consecuencia inmediata de su posición y es que, si no hay Dios no hay propósito en esta vida, la vida no tiene propósito simplemente porque yo decido darle uno, eso no es objetivo, cada quien hoy en día asume un propósito diferente porque estamos desviados del verdadero y único propósito. Mi pregunta a Stephen Hawking sería, ¿cómo usted define el valor de una acción si no tienes ningún último propósito con la acción misma? El valor de una acción está determinado porque tanto esa acción aporta a un fin último. Para ilustrar este punto, imagine que un grupo de personas está construyendo un edificio, ese es su propósito común. Si un grupo está el día entero trabajando y otro sentado tomando refresco, es evidente que las acciones de un grupo son de mayor valor que las del otro, pero esto solo lo puedo determinar cuando evalúo el valor de las acciones en función de que tanto aportan al fin común. Si no hay fin común, el valor de mis acciones va a ser cualquiera que yo decida, y en una población de más de mil millones la definición de propósito pudiera llegar a ser algo confusa si cada quien decide cuál es el propósito final de la vida.
Es increíble ver como un genio tan grande puede verse confundido por su pecado, como tanta capacidad se ve reducida por tanto orgullo, bien dice Proverbios 26:12, “¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio? Más esperanza hay para el necio que para él”. Los ateos deben de buenas y por todas reconocer lo gris de su posición, reconocer que cuando sacas a Dios de la ecuación simplemente no hay nada que explicar o de que hablar en términos de propósito y moralidad. Con Dios fuera, nada tiene sentido, vinimos de la nada, por nada y para nada, como dice uno de los personajes de Nietzche en una de sus historias, “¿Qué hicimos cuando desencadenamos esta tierra de su sol?”, te diré que queda, lo que queda es una vida sin referencia, flotando sin rumbo alguno, sin saber a dónde ir, porque ya no hay arriba, abajo o al lado.
Pero al final de todo, Stephen Hawking tiene mucha razón si y solo si vemos un propósito común. Nosotros los cristianos debemos buscar el mayor valor de nuestro accionar, y como nuestro propósito común y único es glorificar a Dios, todas nuestras acciones deben estar enfocadas a eso. Si no hay propósito, no hay forma de darle un valor a nuestras acciones. Gracias a Dios por darnos un propósito y oremos para que nos ayude a cumplirlo.
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Alberto Garcia noviembre 26, 2011 






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