Sin Excusa

Este sábado, decidimos ir a Filadelfia para evangelizar con nuestros hermanos de Grace Missionary Church (La Iglesia Misionera de la Gracia). Fuimos al centro de la ciudad, en el Galeria Mall. Allí encontramos un grupo de músicos, quienes estaban esperando su tren en la estación dentro del Centro Comercial. Tuvimos la oportunidad de preguntarles si ellos creen que Dios existe, pero todos ellos respondieron que no. Una chica dijo que sabía que Dios no existía porque ella nunca había visto a Dios, y que es solo un cuento de hadas.

Esto es lo que le hubiera dicho, de no haber sido por la circunstancia del encuentro (nuestra presencia los irritó y por ende se fueron).

“Tú dices que sabes que Dios no existe porque no lo has visto. Pero no podemos decir que sólo porque no podemos ver algo no existe. Por ejemplo, considera la música. No puedo ver una onda sonora, sin embargo sé que existe por sus efectos y que se puede medir. Pero un ignorante que no sabe que se pueden medir las ondas sonoras y que es sordo, pudiera decir que el sonido no existe. Pero sabemos que la existencia del sonido no depende de la capacidad de esa persona ni su conocimiento. 

“Ves, de la misma manera, tendrías que saber todo lo que se pudiera saber para decir con certeza que Dios no existe. Y tú y yo ambas sabemos que tú no lo sabes todo. De hecho, es simplemente imposible decir con certeza que Dios no existe. Pero estoy aquí para decirte que El sí existe y que se ha dado a conocer por medio de Su creación (Romanos 1:20, Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa. LBLA), Su verdad revelada en las Escrituras (Hebreos 1:1-2) y Su Hijo Jesucristo (Juan 1:1-5). Y ahora Dios declara a todos, en todas partes, que se arrepientan, porque Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo en justicia, por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos (Hechos 17:30-31 LBLA).”

Pero en vez, en la reunión de oración, al final de la tarde, oramos por ella y el resto de los jóvenes músicos, y también oramos por Filadelfia, que el evangelio se divulgue y que Dios traiga salvación a muchos.

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